



Ninguno de los dos tenistas quiso mostrar sus armas en el inicio del partido. Se estudiaron desde el fondo de la pista, con tímidos intercambios hasta que el juego estático benefició a Federer, que tiene experiencia de sobra en estas pistas. El suizo comenzó a mover a su rival, que dio signos de debilidad desde el primer momento, y sólo sus dejadas parecían salvarle de pasar apuros. Pero llegó el cuarto juego y las primeras bolas de break para Roger. El de Basilea aprovechó la primera oportunidad que tuvo y se puso por delante en el marcador, llevánsode la ovación de un público entregado en el que destacaba la figura de Mirka Vavrinec, su mujer y madre de sus dos pequeñas gemelas, y también de sus padres Robert y Linette. Federer supo administrar la ventaja y sólo cuando él jugaba con el revés y Tsonga con el drive dominaba el francés. Sin embargo, el suizo, mostró su superioridad, y cerró al resto la primera manga en sólo media hora.
En el segundo set las diferencias entre Federer y Tsonga se acrecentaron. No tanto en el marcador, donde hubo que esperar al sexto juego para que el suizo lograra el break que a la postre le diera el set, como en el juego, donde el de Basilea dominaba a la perfección los tiempos, y apenas se veía inquietado por un desconocido Tsonga. El juego práctico de Roger, al que se le vio muy fresco físicamente, contrarrestaba con la dejadez que intuía Tsonga, muy lento de piernas y muy corto de ideas. Otra media hora y Federer cada vez más cerca de la final. Tsonga lo intentó, pero el galo tuvo uno de esos días en los que la mente está mas pensando en el billete de vuelta a Europa, que en el partido. Ni el servicio, una de sus armas más poderosas, le ayudó en esta ocasión. Antes del primer asueto, en el tercer juego, Federer logró de nuevo ponerse por delante en el marcador. Sólo una dejada de maestro le fue suficiente para noquear a su rival, más débil mentalmente que Dinio en nochevieja. El juego de Federer fue perfecto y para más inri su rival apenas le inquietó, y no le hizo ni sudar. Sin apenas desgaste y con apetito de final, 'Rogelio' cerró el partido por la vía rápida. Tan mínimo fue el desgaste del suizo, que al acabar el partido fue entrevistado, y se le veía con el rostro impoluto, como si estuviera recién salido de la ducha, preparandose la corbata para acudir a un evento de categoría. Tenía mas ese semblante que el de haber jugado una semifinal de un Grande.
Con la victoria de Federer, el suizo está a sólo un paso de su cuarto Open de Australia (ganó en 2004, 2006 y 2007). Su rival en la final del domingo (a partir de las 9:30, hora española en Cuatro con Nico Abad y Santana) será el británico Andy Murray (4), con quien se ha enfrentado en 10 ocasiones, con un head to head de 6-4 favorable al escocés. Los dos últimos duelos entre ambos, fueron en semifinales del Master 1000 de Cincinnati, y en el 'round robin' de la Copa Masters del año pasado, con victorias para 'Sir Roger'.
Desde mi mas modesta opinión, viendo lo que Federer ha sido capaz de hacer en esta semifinal en la que su esfuerzo no ha llegado ni al 60%, me inclino a su favor como el ganador de Australia. Porque un Federer al 100% el domingo no va a ser frenado ni por Murray.
Ojala disfrutemos de una final apasionante. Suiza vs Gran Bretaña. ¿Habra monopolio suizo? o ¿Historia viva britanica? El domingo lo veremos.

El escocés se repuso a un mal comienzo para superar al croata por 3-6, 6-4, 6-4 y 6-2 y tener al alcance de la mano la oportunidad de poner fin a la espera de 74 años de Gran Bretaña sin ganar un torneo del Grand Slam masculino.
Con este resultado, el quinto cabeza de serie se medirá con el ganador de la segunda semifinal, que se disputa el viernes entre el número uno del mundo, Roger Federer, y el francés Jo-Wilfried Tsonga, finalista del torneo en el 2008.
Esta será la segunda final de Grand Slam para el escocés de 22 años, que fue derrotado por Federer en el partido por el título del Abierto de Estados Unidos 2008.
"El (Cilic) mostró un coraje increíble (...) lo hizo muy duro para mí y luchó hasta el final", dijo Murray en una entrevista en la cancha.
"Nosotros tendremos más partidos grandes en el futuro", agregó.
Murray aumentó a 3-1 su registro ante Cilic, pero la última vez que se enfrentaron, en la cuarta ronda del Abierto de Estados Unidos el año pasado, el croata se impuso en tres sets.

Tiene 21 años y a pesar de su juventud, sus 198 centímetros de altura y su juego hacen que no pase para nadie desapercibido. Curiosamente, a destacar de Cilic es que en altura y peso, es igual que Del Potro -al que ganó para acceder a cuartos-, y encima los dos juegan al ataque. Nadie duda de que este croata de origen bosnio, es un 'Top-Ten' en potencia, posición en la que saldrá una vez acabe su participación en Melboune Park. De momento, ya está en semifinales, donde se jugará un billete ante Andy Murray al que machacó en los octavos del US Open.
El croata Marin Cilic (14) se impuso al estadounidense Andy Roddick (7) por un marcador global de 7-5, 6-3, 3-6, 2-6 y 6-3 tras tres horas y cuarenta y nueve minutos de juego en el choque que cerró la jornada diurna en una barratoda Rod Laver Arena que disfrutó con el espectáculo ofrecido por estos dos cañoneros. Y es que el choque tuvo tensión y alternativas desde el principio. A pesar de tomar la iniciativa con el servicio, ambos tenistas supieron defenderse al resto y gozar de opciones de break. El primer set tendría que decidirse en el tie-break, pero antes, Roddick desaprovechó una bola de set en el décimo juego al resto y Cilic sirvió para ganar la manga en el duodécimo. El tenis hizo justicia, el set se resolvió en la muerte súbita y ésta fue para el croata. Saltaron entonces las alarmas porque A'Rod llamó al 'fisio' de la ATP y le dijo que su hombro no estaba bien; tras un pequeño tratamiento en pista, el 'cañonero de Nebraska' volvió al tapete y pudo continuar sin problemas. El estadounidense pareció que podía equilibrar la contienda al romper el saque de Cilic, que sin embargo no se arrugó, esperó su momento y volteó el marcador antes de hacerse con suficiencia con el segundo set.
Roddick no tiró la toalla y apoyado por una grada que quería ver más tenis, logró prolongar el partido. De nuevo rompió el saque de Cilic en los primeros compases del tercer set, aunque en esta ocasión sí que pudo administrar la renta gracias a una exhibición de servicios. Más memorable fue lo de la cuarta manga, donde al croata se le notaron excesivamente los nervios (canguelo, podría llamarse) y Roddick gustó y se gustó; sólo una tímida reacción del croata, permitida por otra parte por un Roddick que se veía con el parcial ganado, impidió que el balcánico encajara un 'rosco'. Lo que no pudo evitar el croata es jugarse el pase a semifinales en el quinto set.
Pero fue ahí, en la manga definitiva, donde Cilic demostró su madurez. El croata rompió el saque de Roddick en el cuarto juego merced a un buen juego desde el fondo de la pista y a partir de entonces hizo una defensa numantina de su renta. No le tembló el pulso a la hora de cerrar el partido en el noveno juego antes de llegar a las cuatro horas de encuentro. Se arrodilló en el tapete, se tumbó mirando al cielo y fue entonces cuando se dio cuenta lo que había conseguido: el billete para las semifinales del Open de Australia.
Esta victoria supone un paso hacia adelante para Marin. No sólo por lograr el billete para las semis en Melbourne, donde ahora tendrá que jugar ante Andy Murray, sino por alcanzar esta ronda por primera vez en un Grand Slam desde que debutara en el circuito hace cinco años. Como júnior, Cilic ganó Roland Garros, pero tenía una cuenta con el tapete aussie, donde nunca había conseguido superar la barrera de cuartos. Ahora, de la mano de Bob Brett, ex entrenador de Boris Becker o su compatriota Goran Ivanisevic, Cilic es un rival verdaderamente peligroso...
De hecho, yo me decantó por él como ganador del Open de Australia. Suerte, Cilic.


