
Ojalá esto no sea un espejismo dentro del desierto en la carrera de Lleyton Hewitt, muchos son los que quieren recuperar la combatividad del australiano, un tenista temible en la hierba de Wimbledon. Ojalá el de Adelaida sea motivo de sucesivas entradas en este blog en el complejo londinense que ya se inicia en la capital británica.
El partido que le ha valido esta prestigiosa victoria desde hace años tuvo su emoción. El suizo entró muy enchufado en el encuentro, se aprovechó de la debilidad en el servicio de su rival y se apuntó la primera manga. El oceánico supo reaccionar a base de mejorar su saque, mucho más estable en el segundo set, el cual fue realmente emocionante, y se tuvo que decidir en el tie break. En él, Hewitt empató la contienda. En el tercer y definitivo set, el australiano estuvo genial, aguantó las embestidas de Federer como si le fuera la vida en ello. En el momento preciso, el jugador de Adelaida robó el servicio haciendo inutil la reacción del helvetico. Halle era su nueva y añorada conquista.

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